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Accidentes de tránsito y traumatismos de cráneo: las secuelas que no debemos subestimar

junio 2, 2017
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Según el último informe sobre seguridad vial presentado por la Organización Mundial de la Salud, todos los años más de 1,2 millones de personas mueren como consecuencia de accidentes en las vías de tránsito, y otros 50 millones sufren traumatismos de cráneo. Esto quiere decir que más del 95% de las personas que sufrieron un accidente presenta algún tipo de consecuencia emocional, conductual y/o motriz que termina por afectar su calidad de vida social, laboral y/o personal.

Las personas afectadas deben entonces comenzar un largo proceso de rehabilitación junto a su familia y entorno cercano que posibilite la máxima recuperación de las capacidades afectadas y permita compensar aquellas que no se logran restituir completamente. En este proceso la familia juega un rol fundamental como soporte del paciente y simultáneamente debe afrontar su propio sufrimiento. Esta situación requiere un tratamiento donde intervienen diversas profesiones y especialidades de la medicina en forma coordinada y sinérgica para lograr la mejor calidad de vida posible del paciente y su familia.

Aquí, el testimonio de lo que le pasó a Lorena, en labios de su hermana Johanna:

“Johanna y Gastón sufrieron un accidente de tránsito, el auto chocó contra un colectivo. Fueron trasladados a su obra social (Hospital Español, a quien les estamos muy agradecidos por todo lo que hicieron por mis hermanos), y nos diagnosticaron que Joha había sufrido un Traumatismo de Cráneo (TEC). Al principio se encontraba en un coma inducido, estaba con respirador y tuvo que ser operada de su mano y pierna derecha.

Con el paso de los días le fueron sacando la medicación para que despertara, pero no despertó, ella estaba en coma pero no por la medicación sino por el TEC. Lo primero que se logró fue que respirara por sí sola, sin la necesidad de que le hagan una traqueotomía. Así comenzó nuestro camino, lograr que ella se despierte, si bien fue muy de a poco y todavía nos falta mucho por recorrer, hoy estamos muy contentos de estar recorriéndolo.

¿Cómo fue la primera reacción de la familia cuando obtuvieron su diagnóstico luego del traumatismo de cráneo?

La primera reacción fue preguntarnos ‘qué era eso’. Por suerte los médicos fueron muy pacientes, nos explicaron con mucho detalle y nos ayudaron a entender todo este proceso. A partir de ahí comencé a buscar información y ver de qué forma la podíamos ayudar. Este largo camino duró meses de recorrer institutos de rehabilitación neurológica, pero que no se adecuaban a las necesidades de Joha, hasta que logramos encontrar un centro de rehabilitación de neurología COGNITIVA (esta es una palabra clave) adecuado para ella.

¿Qué era lo que les decían los médicos en ese momento?

El diagnóstico para Johanna, luego de que la sacaron del coma inducido, era que tenía una alta probabilidad (por no decir el 100%) de quedar así de por vida, totalmente ida, en un 100% de inconciencia. Lo único que hacía por ella sola era respira. Cuando entrábamos a verla no tenía ni el mínimo signo de vida, sólo su respiración.

Igual, a pesar del diagnóstico, los médicos nos ayudaron a no perder las esperanzas y poner el mayor esfuerzo por parte de todos (familia, médicos, enfermeras, todos) para lograr que despertara. Es por eso que según mi experiencia es muy importante el grado de compromiso de los médicos, enfermeros, terapistas. Para nosotros fueron un pilar fundamental, ellos siempre muy predispuestos, atentos, aconsejándonos, ayudándonos.

¿Cómo fue la evolución de Johanna?

Lo más duro fue darnos cuenta de que la persona que teníamos enfrente si bien físicamente era Joha, la parte espiritual o conciencia (lo no físico) no lo era. Fue como si volviera a nacer, había que enseñarle todo otra vez, incluso aquellas cosas que cuando nacemos ya las traemos incorporadas. Eso lo fue lo más difícil, cómo enseñarle a sentir (alegría, felicidad, tristeza, etc.), a reír, a llorar, etc. Por eso desde mi experiencia lo más importante para la evolución de Joha fue comprender que mi hermana así como la conocía ya no estaba más y que ahora tenía enfrente una nueva hermana en todos sus aspectos y la teníamos que conocer, acompañar y lograr formar otra vez el vínculo, tanto yo como todo su entorno, porque por más que yo le decía que era su hermana, ella no lo sentía, estaba como vacía, y había que volver a llenar ese vacío.

La evolución de Joha fue y es muy difícil, sobre todo por las situaciones que hay que enfrentar día a día, y no aflojar. Yo digo que pasamos por distintos niveles de conciencia de Joha, ya que ella no despertó de un día para el otro, sino que todo fue muy lento y hoy en día todavía, en algunos aspectos, no está en el mismo nivel de conciencia que el nuestro.

¿Cuáles fueron las primeras mejorías de ella? ¿A partir de qué estímulos?

La primera mejoría fue cuando le sacaron el respirador y logró respirar por sí misma. Después de que con mucho amor le estimulamos los parpados abriéndolos nosotros de a poco, logró abrirlos por sí sola, pero su mirada estaba perdida, la mirábamos a los ojos y sentíamos que ella no estaba, había un vacío. Ahí me di cuenta cuantas cosas podemos decir solamente con la mirada. Luego comenzamos a estimular el gusto, le ponía en los labios gotitas de limón o naranja y chupetines Pico Dulce (a ella le encantaban), sabores contrapuesto para estimular el sentido del gusto.

Lo que más nos ayudó a despertar a Joha fue la música de Diego Torres, que a ella le encantaba. Así que todos nos aprendimos sus las canciones para cantárselas, y lo más increíble fue que ella cuando comenzó a despertar no se acordaba de nada ni de nadie pero sí de él y sus canciones. En ese momento no había tanta información sobre musicoterapia como en la actualidad, nosotros lo hacíamos porque desde que estaba en terapia intensiva nos pidieron que lleváramos un grabador, porque era un estímulo muy bueno para que ella todo el tiempo estuviera escuchando música, sobre todo la que más le gustaba. Luego, en el instituto donde se rehabilita actualmente, comprendimos la importancia de la musicoterapia y los avances que se pueden lograr.

Lo más impactante para mí fue el día que ella empezó a tener movimientos de su cuerpo por iniciativa propia. En el hospital me hacían entrar fuera del horario de visita para poder estimularla mucho más, yo entraba a acariciarla, pellizcarla, morderla, hablarle para ver si despertaba, y un día (ya habían pasado alrededor de 20 días del accidente) yo le estaba pellizcando el brazo y la mano, ella movió su mano, yo no me había dado cuenta, pero el enfermero vino y me dijo me parece que está despertando, se puso en mi lugar y comenzó a hacerle lo mismo que yo, ella no hizo ninguna respuesta, entonces me pidió que lo volviera a hacer, y ella me respondió otra vez con el mismo movimiento. Ese momento fue increíble e inolvidable, porque eso era una gran señal, todo ese esfuerzo valía la pena.

Pero el estímulo más importante, el que lograba cosas que los otros no, fue su sobrino, que en el momento del accidente tenía 15 meses. Ellos eran muy unidos y esa unión a pesar del TEC se mantuvo. Era increíble ver cómo ella en la etapa en la que estuvo agresiva, lograba solamente controlarse con él, y cómo hacia un gran esfuerzo para tratar de lograr las cosas que él le pedía y como él pudo entender que aquella tía que siempre lo ayudaba, ahora era quien lo necesitaba. Eso para mí fue por el gran amor que se tenían mutuamente ya desde mi panza.

¿Cómo está Johanna hoy?

Siempre digo que depende desde dónde miremos es cómo está ella. Si miro del diagnóstico inicial a hoy, avanzamos muchísimo. Si me enfoco hacia dónde queremos ir también nos falta muchísimo. Los cambios fueron muy positivos, logramos que su vida fuera lo más normal posible, Ahora puede comer, bañarse, ir al baño, vestirse, darse cuenta si tiene hambre, sed, calor o frío.

¿Qué le aconsejarías a alguien que pasa por una situación similar a la que transitaron ustedes?

Primero, aceptar que esa persona es una nueva persona, con todo lo que eso conlleva, volverse a encontrar y lograr el vínculo. Hay que salir de las estructuras en las que estamos inmersos, muchas veces sentimos que lo que estamos haciendo está mal o no le encontramos la razón al corto plazo, pero los avances sólo se alcanzan con mucha paciencia, amor. Y estar dispuestos a hacer por ello lo que sea, no tenerles lástima, porque con la lástima no salen adelante.

Buscar apoyo sobre todo para la familia que convive con el familiar porque todo el tiempo se viven situaciones límites para las que hay que tener mucha fuerza durante mucho tiempo. La rehabilitación nunca acaba, siempre se puede mejorar, siempre se puede lograr un pasito más. Y lo más importante, les aconsejo aprender a querer a esta nueva persona más de lo que la queríamos antes del TEC. Después de un TEC, comienza una nueva vida, no sólo para el paciente sino para todo su entorno, es fundamental aceptar esto.

Johanna también habló con nosotras…

¿Cómo estás hoy con tu rehabilitación?

Mejorando cada día y con más alegría.

¿Cuáles fueron los cambios positivos que sentiste en estos años de tratamiento?

Que fui mejorando mucho, cada día logrando nuevos objetivos, poder caminar y no tener que usar la silla de ruedas, poder comunicarme con la gente.

¿Qué fue lo más importante para vos en tu recuperación?

Escuchar a Diego Torres, cantar y el apoyo de mi familia y terapistas.

¿Cuál es tu actividad o pasatiempo favorito?

Bailar y escuchar a Diego Torres.

La recuperación, según Alicia Lischinsky, Jefa de la Clínica de Rehabilitación TEC de INECO

¿Cómo se aborda un caso como el de Johanna desde el punto de vista de la rehabilitación?

El abordaje de una persona con TEC como Johanna depende de cada etapa de la recuperación. Inicialmente requieren una atención en Terapia intensiva hasta que los problemas clínicos están resueltos o al menos controlados. Luego, ya en una internación en una institución de rehabilitación integral, se avanza paso a paso con objetivos que van variando a medida que la persona los logra. En el caso de Johanna, llegó a INECO con problemas en todas las áreas: no caminaba, no se comunicaba verbalmente, tenía conductas agresivas y oposicionistas que dificultaban mucho el abordaje. El tratamiento es interdisciplinario y desde cada terapia se trabaja para lograr los mismos objetivos generales: mejorar la comunicación, las funciones intelectuales superiores (atención, memoria, lenguaje, etc.) el control de los movimientos y de la conducta, y se abordan cuestiones particulares de cada terapia. Por otra parte, se utilizan medicaciones que pueden ayudar en la recuperación de estas funciones y del control conductual. La familia juega un rol fundamental sumándose al equipo en forma sinérgica y manteniendo una fluida comunicación con todos los
terapeutas.

¿Qué es lo más importante para tener en cuenta para los familiares de personas que sufrieron un traumatismo de cráneo?

La familia debe en primer lugar saber que siempre hay tratamiento posible que mejore la calidad de vida de su ser querido y de la familia en conjunto. Ese tratamiento debe ser interdisciplinario y la familia debe estar incluida en el mismo. Debe también aceptar y buscar ayuda para poder sostener el largo proceso de recuperación, tanto desde lo emocional como en lo que hace a la atención concreta del paciente, y sobre todo no aislarse, no bajar los brazos y mantener la esperanza.

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